lunes, 24 de septiembre de 2012

Numerosos balcones de Barcelona siguen exhibiendo banderas ‘estelades’. (JOAN PUIG)
 

CiU ansía triplicar en diputados al PSC

Pretende que dos tercios del nuevo Parlament sean soberanistas
La campaña de la federación se centrará en Mas y el entorno de Barcelona
FIDEL
MASREAL
 
Hasta que no se demuestre lo contrario, el objetivo de todo partido político es la victoria electoral para acceder al poder. Hecho este recordatorio, a la pregunta de qué pretende CiU con un adelanto electoral, la respuesta –más allá de las frases solemnes sobre los horizontes de libertad de Catalunya– se resume en una contundente frase: triplicar en escaños a los socialistas. Y conseguir que más de dos tercios de los diputados elegidos sean favorables a la vía soberanista hacia el Estado propio en la que el president Mas y la federación nacionalista se han volcado, al menos verbalmente.
En la actual composición del Parlament, CiU dispone de más del doble de diputados que el partido de Pere Navarro (62 frente a a 28), que cosechó su peor registro de la historia. Las previsiones del equipo de Mas son que el resultado de CiU puede ser, en la más prudente de las hipótesis, similar al actual, mientras que el PSC seguirá desciendiendo en votos hasta situarse poco más allá de los 20 escaños. Siempre según las estimaciones del Govern, ERC experimentaría una notable subida (de los actuales 10 diputados republicanos se podría pasar a 16 o 17) e ICV-EUiA también podría conseguir un aumento de tres o cuatro escaños en relación a sus actuales 10 representantes. El PPC, en cambio, sufriría un ligero descenso respecto a los comicios de hace dos años, que le proporcionaron 18 diputados.
La última encuesta del instituto GESOP para EL PERIÓDICO, realizada el pasado mes de mayo, pronosticaba que CiU perdería 4,3 puntos en intención de voto y unos 5 o 6 escaños, debido fundamentalmente a los recortes sociales del Govern de Mas. Por ello, que la federación nacionalista consiguiera mantener sus actuales 62 diputados o incluso superarlos sería acogido en Convergència como una gran victoria.

LOS RECORTES, OLVIDADOS // Para lograr este objetivo, la intención del Govern será la de seguir provocando que el debate político catalán, que siempre ha pivotado sobre dos ejes (la dialéctica entre izquierda y derecha y el sentimiento identitario), se convierta en las próximas semanas y meses en un monocultivo centrado en la construcción de estructuras de Estado para Catalunya.
En ese espacio se moverá el programa electoral de CiU. La clave, según los estrategas nacionalistas, es estimular el voto en principio menos proclive al soberanismo (el de las comarcas del Baix Llobregat y el Barcelonès Nord) y mantener un mensaje lo suficientemente equilibrado como para seguir atrayendo hacia Artur Mas la oleada independentista y, al mismo tiempo, no generar anticuerpos en el votante nacionalista más moderado y el empresariado catalán temeroso de las consecuencias económicas que pueda acarrear la sacudida soberanista.
Convocar elecciones de forma inmediata, como todo indica que va a suceder, hará que los recortes sociales practicados por el Ejecutivo de Mas –el viernes el Síndic de Greuges, Rafael Ribó, denunció que la decisión del Govern de restringir el acceso a la Renta Mínima de Inserción ha expulsado de esta ayuda social a 10.000 niños– queden en un segundo plano, junto a los estragos de la crisis económica y el paro. Un dirigente territorial convergente asumía ayer que del mismo modo que al PP le interesa arrastrar los comicios gallegos y vascos hacia el debate sobre la identidad española, a Mas le beneficia hablar de las estructuras de Estado para Catalunya.
Una reivindicación sobre cuyo alcance el cuartel general convergente guarda silencio. Después de que el portavoz del Govern, Francesc Homs, coquetease el viernes con fórmulas como la de la proclamación del Estado catalán en el Parlament o la convocatoria de un referendo, la orden interna en CDC es guardar silencio. Y, como en el uno contra uno del baloncesto, despejar todo el terreno de juego para que sea solo el líder convergente quien defina los siguientes pasos a dar antes y después de la cita con las urnas.

FIN DE FIESTA EN EL SANT JORDI /La maquinaria convergente está ya en marcha. Tanto es así que CiU ha prerreservado el recinto del Palau Sant Jordi de Barcelona para el próximo 23 de noviembre y una decena más de fechas (todas viernes), hasta el mes de julio. Sean el 25 de noviembre o más allá, los comicios resolverán dos incógnitas que inquietan a más de un convergente: ¿tendrá premio para CiU abandonar la tradicional ambigüedad nacionalista? ¿Es cierto que el independentismo ya ocupa la centralidad política mayoritaria en Catalunya?

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